Noticia ampliada
El despliegue de estas estructuras biodegradables refuerza la protección del litoral, mejora la productividad de las pesquerías locales y reduce la presencia de patógenos en el agua.
La iniciativa busca potenciar la mitigación del cambio climático mediante el carbono azul y se alinea con el Reglamento Europeo sobre Restauración de la Naturaleza y el Pacto Verde Europeo.
El deterioro de los ecosistemas costeros vegetados representa uno de los desafíos ambientales más críticos para la salud de nuestros mares. Para revertir esta situación, el proyecto MARVIVA trabaja en el desarrollo de una infraestructura innovadora basada en biopolímeros diseñada para la restauración efectiva de praderas marinas. Esta solución permite la repoblación de especies de angiospermas —también llamadas fanerógamas o pastos marinos— mediante estructuras que garantizan una biodegradación controlada y conforme a los criterios regulatorios europeos.
A diferencia de los métodos de restauración convencionales, que a menudo presentan bajas tasas de éxito o introducen materiales persistentes, MARVIVA apuesta por mallas biodegradables adaptadas a las diversas especies existentes en España, incluyendo el uso de plantas adultas, esquejes y semillas. Estas estructuras cumplen con criterios de biodegradabilidad tanto en suelo como en medio acuático, de acuerdo con el Reglamento Delegado (UE) 2024/2770.
“Con el proyecto MARVIVA estamos dando un paso importante hacia la aplicación real de biopolímeros avanzados en la restauración ecológica marina. Nuestro objetivo es que estas mallas puedan validarse en entornos naturales tras su fase de cultivo controlado, lo que permitirá garantizar su funcionalidad estructural y su inocuidad ambiental en condiciones oceánicas reales”, explica Raúl Araque, investigador en Desarrollo de Materiales Sostenibles en Agricultura y Acuicultura en AIMPLAS.
Un proyecto alineado con la estrategia europea
La restauración de estas praderas constituye una acción estratégica para reforzar los servicios ecosistémicos y potenciar la mitigación del cambio climático mediante el llamado carbono azul. La propuesta se alinea directamente con marcos normativos de alto nivel, como el Reglamento Europeo sobre Restauración de la Naturaleza, promoviendo soluciones basadas en la naturaleza que integran la conectividad ecológica y la sostenibilidad socioeconómica.
Las praderas marinas son responsables de enterrar en torno al 50% del carbono en sedimentos costeros. Además, actúan como zonas de cría para especies de interés comercial y reducen la carga de patógenos en el agua. “Su pérdida acelerada compromete la estabilidad de los sedimentos litorales y la productividad de las pesquerías locales. Estas soluciones de eco-innovación evitan la degradación de los servicios costeros y reducen la ingesta accidental de plásticos por la fauna marina”, señalan desde el consorcio.
Validación y metodología
El proyecto integra una metodología que abarca desde la selección de especies y la elección de biopolímeros hasta la obtención de pruebas de concepto. Un aspecto diferencial es la validación en condiciones controladas en los esteros de la Universidad de Cádiz, para posteriormente desarrollar prototipos y testarlos en entornos naturales mediante estudios comparativos con metodologías actuales.
Además de la infraestructura física, MARVIVA generará mapas a nivel nacional y una guía de restauración técnica para facilitar la implementación de estas metodologías en futuros proyectos de conservación y gestión del litoral, garantizando la divulgación de los resultados en ámbitos científicos y sociales.
Consorcio y apoyo institucional
El proyecto une la capacidad tecnológica de AIMPLAS en el desarrollo de materiales plásticos sostenibles con la experiencia científica de la Universidad de Cádiz en restauración ecológica. Juntos, buscan consolidar una línea de restauración que elimine los residuos plásticos de las intervenciones ambientales y demuestre que la tecnología biopolimérica es una herramienta clave para la salud de los océanos.
Asimismo, cabe destacar que esta iniciativa cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), a través de la cofinanciación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).