Noticia ampliada
Flir, un líder global en termografía y tecnologías de detección, ha anunciado sus cámaras MWIR refrigeradas con una larga vida útil Flir A6450, una nueva solución termográfica especialmente diseñada para aplicaciones continuas de automatización industrial, control de procesos y ensayos no destructivos.
La A6450, diseñada para superar las barreras que han venido impidiendo el despliegue de cámaras térmicas refrigeradas en entornos de producción, incorpora la refrigeración con la vida útil más larga del sector, rendimiento MWIR a alta velocidad y una integración lista para automatización que permite a fabricantes e integradores de sistemas implementar la termografía de alto rendimiento en operaciones reales y continuas.
»El tiempo y el coste que han caracterizado hasta ahora el mantenimiento de las cámaras térmicas refrigeradas ha limitado su uso en las líneas de producción», declaró Matthew Hasty, Global Vertical Director Automation de Flir. »Con la A6450 hemos logrado cambiar por completo esta situación proporcionando un rendimiento MWIR refrigerado y con una larga vida útil en el que pueden confiar los fabricantes para sus procesos de producción continua».
La refrigeración con una larga vida útil redefine la propiedad
La A6450 se basa en un revolucionario detector HOT MWIR combinado con el mejor refrigerador lineal del mercado, capaz de ofrecer una vida operativa de hasta 27.000 horas. Esta vida útil más larga reduce enormemente la necesidad de mantenimiento anual y permite a los fabricantes prolongar los intervalos a varios años. Al disminuir el tiempo de inactividad, los costes de mantenimiento y el riego operativo, la A6450 transforma las cámaras MWIR refrigeradas de herramientas especializadas para inspección en activos de automatización a largo plazo.
MWIR de alta velocidad y alta sensibilidad para objetivos en movimiento
La A6450 está diseñada para aplicaciones donde el tiempo es crítico. Gracias a su frecuencia de imagen de 125 Hz, la cámara captura con exactitud los eventos térmicos rápidos y las variaciones sutiles de temperatura, ofreciendo con tal fin unas prestaciones idóneas para productos en movimiento en ensayos no destructivos, monitorización de procesos y control de calidad en línea.
La elevada sensibilidad térmica permite a los usuarios detectar defectos en una fase temprana, inconsistencias en materiales o desviaciones del proceso antes de que se propaguen, por lo que ayudan a disminuir la cantidad de desechos, la repetición de tareas y el tiempo de inactividad imprevisto.
Diseñada para automatización, no adaptada a ella
La A6450, que se basa en la electrónica de la Flir A6700-Series, es compatible con GigE Vision®, GenICam® y otros protocolos estándar, por lo que posibilita una total integración en los sistemas de automatización existentes. Las interfaces, los comandos y los triggers establecidos por el cliente permiten que los integradores de sistemas implementen la cámara rápidamente sin necesidad de desarrollos a medida.
Para los ensayos y la validación antes de su despliegue, la A6450 ofrece compatibilidad plug-and-play con Flir Research Studio, de modo que los usuarios pueden comprobar, ajustar y validar los ajustes de la inspección antes de integrarlos por completo en el sistema.
Ópticas flexibles y potente soporte de calibración
La A6450 ofrece toda una gama de ópticas flexibles y de alto rendimiento junto con numerosas opciones de calibración con el fin de adaptarse a diversos entornos de fabricación. Los usuarios pueden almacenar cientos de perfiles de calibración directamente en la cámara, lo facilita su compatibilidad con numerosos productos, materiales y entornos de inspección, especialmente en instalaciones con cambios frecuentes. Esta flexibilidad permite utilizar una sola plataforma de cámara en una gran variedad de aplicaciones en las líneas de producción. De esta manera se reduce la complejidad de hardware y se incrementa la eficiencia de su despliegue.
Diseñada para la calidad y la seguridad industrial
El A6450 admite estrategias de automatización que mejoran la calidad del producto, disminuyen los trabajos de inspección manual y minimizan el riesgo. La monitorización térmica continua ayuda a identificar defectos en el sellado, deformidades en el material y otros problemas críticos de calidad al hallar variaciones sutiles de temperatura que indican una unión incompleta, un curado desigual o la inestabilidad del proceso. Gracias a la detección temprana del sobrecalentamiento, la deriva del proceso o el estrés de los equipos, los fabricantes pueden intervenir antes. Esto puede impedir que los defectos acarreen consecuencias y hace que las operaciones sean más seguras y que los resultados tengan una calidad más consistente.